Cuando la policía atenta contra ella misma, ¿en manos de quien esta nuestra seguridad?

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El contrato social de los sudcalifornianos está supeditado a leyes que protegen a quien exhibe mayor monto por la propiedad o por la seguridad social.

El PDE no se da “un balazo en el pie” , se lo da directo a los sesos, con la contratación de personal incompetente en el trato a los derechos humanos y  la transparencia.

Con una casi nula evaluación psicológica que no permite detectar los casos de violencia familiar o alcoholismo; la formación cultural, social y familiar incide en su comportamiento.

La decisión de que un policía pueda violentar su propia vida con una pietro bererta, para sacarse los sesos,  se revela espeluznante, sorprendente  y lleno de morbo,   pero también prestar atención a la violencia colectiva que este  antihéroe de esta historia pudo haber provocado a familias inocentes.

Una explicación a las prácticas de intimidación verbal y física que realiza la policía municipal y estatal, pudiera ser esta: una formación policíaca ineficiente, falta de seguimiento a los exámenes psicológicos, desconocimiento de los altos mandos del entorno social y de la realidad familiar de los elementos policíacos a su cargo y aceptar los comportamientos de corrupción, intimidación, prepotencia, violencia y extorsión como algo normal, ignorando los lineamientos básicos de los derechos humanos.

Con esto, no es mi intención satanizar a todos los elementos, ya que en algún lugar hay buenos elementos, a pesar de las deficiencias con las que operan: chalecos antibalas desgastados, falta de equipo balístico y un par de uniformes para trabajar en la semana, mi intención en este sentido es señalar la falta de aplicación de los recursos federales como el SUBSEMUN para la capacitación y equipamiento de  los mismos.

La muerte de cualquier ciudadano nos debe de sorprender y sensibilizar, pero cuando esta muerte se da por un desajuste emocional (suicidio), en un lugar público (comandancia ), y cuando el implicado es un elemento que esta a cargo de nuestra seguridad, por la falta de interés de las autoridades en mantener una comunicación, capacitación y apoyo psicológico, nos debería alarmar y hacernos preguntar ¿en manos de quien esta nuestra seguridad?

Cristian Mendoza.

Utopía, Periodismo cultural y ciudadano.

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